FESFUT tiene ahora la tarea de buscar un nuevo entrenador, la era Israel nos guste o no ya es historia y hay que buscar una persona que pueda ser el capitán de este barco en este momento de incertidumbre. Más que buscar un nacional o un internacional, deben buscar un perfil para seguir con el trabajo que Israel ya habÃa comenzado: Tomar el proceso, inyectarle la visión propia (que cada técnico tiene) y sacar la eliminatoria. Es decir, ganar la serie a Guyana, ganar en el "Cusca" a Costa Rica y cruzar los dedos para que eso sea suficiente y podamos pasar de ronda.
Las hojas de vida llegan de todos lados, la selección está dentro de los 75 primeros equipos del mundo, es reconocida en la zona y tiene talento de exportación; todo eso hace atractivo para cualquier técnico que esté en busca de trabajo, que disponga de un currÃculo medianamente aceptable y ya suenan los nombres de Juan de Dios Castillo, AgustÃn "Chochera" Castillo, "Bochinche" Portillo y el propio Juan Andrés Sarulyte que fue asistente técnico de Israel.
Seguramente habrán más nombres, lo cierto es que el nuevo técnico debe conocer el fútbol del área, el estilo de juego del jugador salvadoreño y tiene que conocer en alguna forma los vicios que existen en este horrible entorno del balompié local. Deberá también poseer habilidades para negociar, ya que la Primera División es un hueso muy duro de roer. Se pide mucho y no sabemos si los candidatos puedan saber manejar el entorno de la selecta.
No hay más que apoyar la decisión que FESFUT tome, hay que creer que lo que hacen es en pro de la selección; Rubén Israel aunque siga sonando en medios salvadoreños, ya es historia, es el ex seleccionador y lo que haga ya no nos debe quitar el sueño. Lo que haga FESFUT es lo que interesa, el bien de nuestra selección está en sus manos.
Al final espero que gane el fútbol.

Rubén Israel seguramente disfruta un mate en Montevideo, mientras en El Salvador, la preocupación deportiva número-1 es quien podrá sustituirle en la dirección técnica de la selecta con tan corto tiempo para los compromisos internacionales futuros.


