Este 15 de junio del 2012 se cumplen 30 años de una de las fechas más célebres pero al mismo tiempo más infames en la historia del fútbol salvadoreño: El debut de la selección mayor en España 82. (Foto de Oscar Hassin).
Una selección que llegó al mundial en medio de una guerra civil y tras una afortunada combinación de resultados que no hemos vuelto a ver en un torneo internacional donde hayamos participado. Con todo y eso, ha sido una de las mejores generaciones de futbolistas que este país nos dio.
Yo aún era un niño cuando eso sucedió, pero recuerdo la alegría cuando terminó el partido entre Honduras y México, cuyo empate a cero goles nos catapultó al mundial.
Desde ese momento, la selección estuvo en boca de todos y nombres como Norberto Huezo, Jorge González y Luis Guevara Mora eran los héroes futboleros de cualquier niño. Nadie soñaba con jugar como Maradona, Rummenigge o Zico, futbolistas de fama mundial por aquel tiempo.
Mi mente infantil no hacía análisis de ningún tipo, sólo me dejaba llevar por la emoción que El Salvador estaría en un mundial de fútbol. Así, el día de nuestro primer partido, lo único que queríamos era que terminara la jornada escolar para llegar a casa a ver el juego, que sería en horas del mediodía.
El rival era una tal Hungría...para mí no quería decir nada. Por unas revistas que circularon en la época, sólo sabía que habían sido sub-campeones en el 54 y que un tal Puskas era su jugador más emblemático. Perdieron la final de una copa del mundo luego de ir ganando 2-0...¿Qué tan buenos podían ser?
No recuerdo los tramos de ese partido, ni siquiera los goles. Los reviví hasta muchos años después gracias a YouTube. Pero en determinado momento, ya perdíamos 4-0 y la algarabía que teníamos en casa antes del pitazo inicial, se había transformado en silencio y caras largas. Así estábamos todos: los vecinos que llegaron a verlo a casa, mis abuelos, la empleada doméstica y yo.
Antes del mundial, se dijo mucho que la misión de El Salvador era marcar un gol en España, ya que en su primera participación no había podido hacerlo. Pero con esa goleada que nos endosaban los húngaros, no parecía posible hacer un gol en ese partido.
De repente llegó ese momento: Ya estábamos viendo el partido en "piloto automático", ni mi soñadora mente infantil esperaba una reacción. Y a pesar que la suerte ya estaba echada con 5 ó 6 goles en contra, de repente todos gritamos en coro: GOOOOOOOOOOL !!!! GOOOOOOOOOOL !!!! GOOOOOOOL DE EL SALVADOR !!!!
Zapata !!! Zapata lo había marcado!!! El "Pelé" Zapata... GOOOOOOOL !!!! Cualquiera diría que íbamos ganando, la realidad era que perdíamos 5-1. Mi abuelo, de pocas emociones, sonrió sentado al verme con mis vecinos golpear la mesa incansablemente y gritar emocionados.
Los segundos posteriores al gol y las repeticiones que pasó la televisión, fueron sin duda, los momentos más dulces de ese mundial de fútbol. El primero del que tengo conciencia.
Era el primer gol salvadoreño en una copa del mundo. Y no sólo eso, el primer gol de un país centroamericano en esta competencia.
Fue un momento extraordinario, ni que decir arruinado por los cinco goles que cayeron después y certificaron la goleada más abultada en la historia de los mundiales, récord que aún ostentamos. Al final, quedó un sentimiento de tristeza y de frustración. Como niño, aspiraba a que El Salvador avanzara a la siguiente ronda, así que los partidos siguientes ya no los viví con la misma intensidad (de hecho el de Argentina ni siquiera pude verlo).
No deseo escribir hoy sobre las razones de aquella goleada, ni de las lecciones que le quedaron a nuestro fútbol (si es que hubo alguna), pues ya mucho se ha escrito sobre eso.
A 30 años de ese partido, sólo quería recordar aquel momento como lo viví: como un niño inocente, lleno de ilusión... y feliz por haber podido gritar un gol de su país en un mundial de fútbol.
Gracias "Pelé" Zapata...la metiste ahí !!!!!


